Plague y el minimalismo en una red social

Llevo una semana fascinado por la inmediatez de Plague, una red social que acaba de emerger en el saturado panorama de la comunicación viral. El concepto es muy sencillo: la "infección" comienza en un lugar determinado gracias al que escribe, fotografía o registra en vídeo un suceso, una reflexión o un detalle artístico. El mensaje se extiende como un virus a los usuarios más próximos, quienes, si lo desean, lo amplificarán a los usuarios que se encuentren cerca. Según explican en su web, la información puede extenderse como si de una pandemia se tratara. A cualquier lugar. Con la extensión que los usuarios decidan. Las posibilidades, en teoría, son infinitas.

 

El concepto es minimalista porque cuando la abrimos en el móvil nos encontraremos con una misiva y dos posibilidades: si queremos difundirla, arrastraremos el mensaje hacia arriba; si no nos interesa y decidimos no amplificarla, lo arrastraremos hacia abajo. Somos nosotros los que decidimos la magnitud de la infección. O nos contaminamos o ponemos filtros.

 

El recorrido que tienen nuestras publicaciones se pueden seguir casi en tiempo real en un mapa geolocalizado, que nos dará una idea de hasta dónde ha llegado lo que hemos escrito

 

Casi siempre... menos es más.

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